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Es de todos conocido que Antoni Gaudí nunca visitó Comillas durante la construcción del palacete encargado por Máximo Diaz de Quijano: “El Capricho”.

Vayamos por partes. ¿Quién fue Máximo Diaz de Quijano?

Fue un jurista y músico nacido en Cantabria. Como otros compatriotas, fue a América, a Cuba concretamente a mediados del siglo XIX donde invirtió en varios negocios e hizo una gran fortuna.  

A su llegada a Cantabria, un joven y bien parecido Indiano, dedicó su tiempo libre a componer la música de algunas zarzuelas de amigos suyos y escribir canciones para tonadilleras y cupletistas de la época. Emparentó, a través de la boda de su hermana, con la familia del Marquesado de Comillas. Frecuentaba los mismos ambientes que la elite social de Cantabria. Su hermana, Benita, se casó con Claudio López López. hermano de Antonio López López, que sería el I Marqués de Comillas.

 

¿Cómo se conocieron Máximo Diaz de Quijano y Antoni Gaudi?

Antonio López fue el suegro de Eusebi Güell que se había casado con su hija, Luisa Isabel López Bru, en 1871.

Güell conoció a Gaudí en 1878 a raíz de su encuentro en la Exposición Universal de Paris. Gaudí recibió un premio, en esta exposición, por su creativa vitrina que elaboró para la firma de guantes Comella. Esa vitrina entusiasmó a Güell y aquí empezó su larga amistad.

Eusebi Güell le habló a Máximo Diaz de Quijano, que pertenecía a su grupo de amigos, del gran arquitecto Catalán: Antoni Gaudí.  Y así en 1883 Máximo le encarga, sin conocerlo personalmente, un palacete “El Capricho” en Comillas.

Para Máximo Diaz fue una casa de vacaciones, un antojo, un deseo, el anhelo de volver al hogar y presumir de su riqueza, su buen gusto, del progreso y de la modernidad.

Unos meses antes de finalizar la obra en 1885, muere Máximo Díaz de Quijano sin apenas disfrutar de la casa unos días.

Durante su construcción no se tiene constancia de que Gaudí fuera a revisar o controlar el progreso de construcción de la obra. Confió plenamente en su ayudante Cristobal Cascante.

¿Qué pasó con El Capricho al morir su propietario?

Como curiosidad os diré que pasó de mano en mano por la familia López y Güell. Durante muchos años ocupada en época estival por el Rey Alfonso XII. Tras la guerra civil española, fue abandonada.

En 1969 fue nombrada Bien de Interés Cultural.

En 1975 el Ayuntamiento de Reus la quiso comprar, sin éxito, para desmontarla, piedra a piedra, y trasladarla a la ciudad para reconstruirla nuevamente.

En 1992 la adquirió un grupo Japones Mido Development, con sede central en Osaka.

Y desde el 2009 es la sede del museo.

 

Marta Eri Rufat
Historiadora | Arqueóloga | Restauradora de Mosaico

Trencadís BCN – Escuela de Mosaico de Barcelona