Skip to main content

Llevo 20 años divulgando, dirigiendo proyectos artísticos  y formando e impartiendo clases de Mosaico.  Soy Historiadora, Arqueóloga y restauradora de Mosaicos en Barcelona.  He conocido mucha gente, a lo largo de estos años en mis clases, que se han quedado sorprendidos al comprobar que el Trencadís de Gaudí no tenía nada que ver con lo que les habían enseñado otros profesores y que no era tan fácil como parecía a simple vista.

En este post intentaré explicar las diferencias entre el auténtico Trencadís de Gaudí y el mosaico que se hace actualmente y que, por error, se le llama también Trencadís. Tendremos entre todos que buscarle un nombre nuevo a esta variante del S.XXI

El Trencadís que inventó Antoni Gaudí pertenece a la familia del mosaico. La razón del origen de este mosaico fue resolver un problema arquitectónico que se le presentaba en sus obras. 

Podemos decir que a lo largo de la Historia esta es la razón que da lugar a la existencia del mosaico y que con posterioridad, se desarrolla y evoluciona como una técnica artística y decorativa. Se tiene constancia de los primeros mosaicos en la época Sumeria, Acadia y Persia, las Primeras civilizaciones, sobre el 3.400 AC. 

La época de esplendor del Mosaico la encontramos en la Grecia Clásica y la Roma Imperial. En sus inicios, el Mosaico era una repetición de formas, dibujos y colores: las denominadas cenefas. Su evolución llevó a elaborar mosaicos considerados, casi, obras pictóricas llenas de detalles y coloridos. Antonio Gaudí, habiendo estudiado este mosaico en la Universidad lo utiliza en sus obras: por ejemplo, la parroquia de San Pacià en el barrio de Sant Andreu.

Sin embargo, Gaudí vivió durante una época artística, literaria y política muy importante en Catalunya: El Modernismo. Este período se extiende por toda Europa y America del Norte, teniendo características propias de cada país y recibiendo nombres diferentes nombres: Art Nouveau en Francia, Arti Fiori en Italia, el Jugendstil en Alemania o Art Decó en EE.UU

La atracción que la naturaleza ejercía sobre los artistas del Modernismo, los llevó a investigar sin descanso. De esta forma consiguieron con éxito plasmar las características principales de la naturaleza en cada una de sus diferentes disciplinas. El vigor, el movimiento, la transformación, el colorido, la fuerza de la naturaleza se ve reflejada en el vidrio, la forja, el mosaico, la moda, la joyería, la pintura, la escultura y como no en la arquitectura.

En la arquitectura, Gaudí fue el único arquitecto que llevó hasta el extremo la influencia de la naturaleza en sus formas: nuevas estructuras en tejados, fachadas, columnas, paredes, escaleras, y un largo etcétera.

Éste movimiento, esta búsqueda de la línea curva, provocó la creación de nuevos recursos arquitectónicos como el del gran maestro y arquitecto Antonio Gaudí: Una nueva versión del mosaico Modernista, el universalmente conocido «Trencadis».

El Trencadís más antiguo, lo encontramos ya desde 1886, se realiza con fragmentos irregulares, desiguales de cerámica vidriada, unidos entre sí por la argamasa de forma aleatoria y espontánea.  Los fragmentos se han de fraccionar sin alterar su forma, aspecto o desperfectos, salvo que afecten a la zona vidriada. Con esos pedazos, se han de elaborar formas o siluetas que reconozcamos, dando como resultado: flores, peces, astros, etc.  No se realizan diseños previos, es decir que es una técnica espontánea y creativa. Los materiales utilizados eran la cerámica cotidiana que se desecha: baldosas en mayor proporción y algunas vasijas, platos o botellas ocasionalmente. Actualmente se hacen exclusivamente de baldosas cuando se elaboran obras u objetos de pequeñas dimensiones o de carácter decorativo.

El Trencadís más moderno lo encontramos ya en el 1905 en el Park Güell y también hoy en día en la construcción de la Sagrada Familia. Es un mosaico que se destina a superficies planas o de gran formato, siguen siendo fragmentos irregulares que se obtienen de forma aleatoria. Pero ahora los pedazos tienen perfiles más rectos lo que hace que el encaje entre piezas sea más exacto y preciso. Y también provoca un intersticio más rectilíneo, absolutamente diferente al anterior Trencadís.

No se considera Trencadís las piezas expresamente cortadas para que tengan 5 lados. Moda que está surgiendo en mosaicos latinoamericanos y que nada tiene que ver con el Mosaico del arquitecto catalán, Antoni Gaudí. 

Las obras donde se observan piezas geométricas: círculos, triángulos o rectángulos o bien figuras hechas de una sola pieza, como los pétalos de una flor, corresponden a otros tipos de mosaico: Romano o variantes modernas del Trencadís. En cualquier caso no podemos referirnos a él como Trencadis de Gaudí o Mosaico Catalán. Tampoco pueden considerarse Trencadis las obras realizadas actualmente como un collage: arena, conchas, maderas, botones, juguetes, vajilla. Estos materiales son muy creativos y dan plasticidad a una obra, pero entonces debemos hablar de mosaico picassiette o mosaico collage.

A Antonio Gaudí le interesaba el trencadís por varias razones:

1.- Su efecto óptico: El reflejo del sol sobre las baldosas hacía que sus edificios parecieran estar vivos o en movimiento, que pareciera una naturaleza viva. Y por otro lado los vivos colores ofrecían una imagen más alegre de la ciudad a principios del siglo XX.

2.- Su improvisación: el trencadís es un proceso espontáneo y creativo que no requiere de la existencia previa de un dibujo o diseño. Una frase de Gaudí era: «A puñados se tienen que poner, si no, no acabaremos nunca».

3.- La posibilidad de reciclaje: le atraía la idea de encontrar un segundo uso a los desechos que encontraba por las calles, en las fábricas de construcción o en sus paseos por la ciudad. Renovar y darle otro uso «Nuevo» a los elementos lo convierte en el primer hombre preocupado e interesado por el reciclaje y la sostenibilidad del siglo XX.

4.- Su adaptabilidad: El Mosaico tradicional o clásico de la Roma y Grecia antigua se destinaba a cubrir paredes y suelos, superficies planas debido a su dureza y poca adaptabilidad. El Trencadís, por su adaptabilidad y flexibilidad, permitía a Gaudí cubrir formas curvas y voluptuosas: columnas, balcones, escaleras, chimeneas, etc

Espero modestamente haber podido aclarar un poquito este tema.  Solo me queda que invitaros a Barcelona, a visitar los monumentos del gran arquitecto y a elaborar un auténtico Trencadís conmigo.

Marta Eri Rufat
Historiadora | Arqueóloga | Restauradora de Mosaico

Trencadís BCN – Escuela de Mosaico de Barcelona